VÍNCULO AFECTIVO, PORTEO Y COLECHO

El Instinto y conocimiento intuitivo, debe ser la base de la que brote el aprendizaje como padres. Recordemos que el vínculo con nuestros hijos lo construimos desde el vientre. Somos padres desde el mismo momento en que concebimos.

TODOS NUESTROS HIJOS VIENEN CON EL MANUAL DE INSTRUCCIONES GRABADO EN SU PIEL, GESTOS, RUIDOS, OLORES, SABORES, MIRADAS, LLANTOS, GEMIDOS

 

     Para leer ese manual de instrucciones debemos dejar que brote orgánicamente el instinto.

     Tener cerca siempre a los bebés

     Usar los 6 sentidos

     Filtrar la información externa (opinólogos) 

 

Porteo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde que existe la especie Homo Sapiens (150.000 años antes de Cristo), se ha visto el fenómeno de moverse de un lado a otro para buscar el alimento, esto es el ser nómada; en la actualidad solo algunas culturas siguen este comportamiento que implica menos industrialización y civilización. En estas culturas, todavía se observa el portar a sus bebés para poder recolectar el alimento y hacer los quehaceres de las casas y de las aldeas completas.

Gracias a todos estos estudios, escritos y observaciones, antropológicas, sociológicas y psicológicas, a cerca de la condición de prematuridad de los bebés al nacer, la dependencia de ser cuidados absolutamente por un adulto, necesitar el contacto físico para continuar con un adecuado desarrollo, requerimiento de forjar el apego en los dos primeros años de vida extraútera, se puede concluir, que, tanto la morfología (aspecto biológico) como las reacciones emocionales del bebé nos demuestran que está hecho para ser portado, para crecer en contacto íntimo con sus cuidadores hasta que lo necesite.  El porteo proporciona la satisfacción de todas las necesidades básicas del recién nacido, descritas anteriormente.

 

Como la naturaleza es sabia y le otorga a cada segmento corporal ciertas capacidades, hay que procurar seguir las funciones para no exigirle a unos segmentos lo que sí pueden hacer otros.

Me explico, la columna vertebral de los seres humanos, ha sido modificada en sus curvaturas, para poder soportar el propio peso, transmitiendo la carga de manera repartida utilizando los discos intervertebrales como amortiguadores. Para este fin, el cuerpo requiere de excelentes cambios de posición y posturas mantenidas, cuidando la repartición de la carga, como se menciona anteriormente.

 

Cuando el bebé nace, la naturaleza humana se expresa al querer acunar este ser entre nuestros brazos, sentirlo cerca a nosotros, tener contacto visual, besarlo fácilmente. Pero, estos segmentos del cuerpo, los brazos, pueden soportar una carga determinada por un tiempo corto; si la persona no ha realizado ejercicio físico suficiente como para haber entrenado la cualidad física de la fuerza, desarrollará en corto tiempo tendinitis de los dedos de la mano, de la muñeca y hasta del codo y hombro. Como terapeuta, me encuentro un alto índice de madres que tienen la intención de llevar a cabo una crianza en brazos, pero sus dolencias hacen que otros elementos den un descanso a sus segmentos y rompan con sus principios

 

Ante esta situación, existen alternativas que han sido utilizadas durante siglos y que permiten llevar a los niños cargados con seguridad junto al cuerpo de la madre o cuidador, dejando libres uno o dos brazos y dando libertad de movimientos al adulto. Tenemos la capacidad de crear herramientas, de crear formas para llevar a nuestras crías piel a piel.

En la actualidad nos hemos basado en otras culturas que responden a todos estos beneficios, que, además más adelante detallaremos. Por esto, es indispensable revisar la historia de las telas portabebés, mirando lo que se ingeniaron para responder a esta necesidad.

 

En Occidente, descubrimos poca tradición de llevar el bebé envuelto en una bolsa y a cuestas de su cuidador. Y si la vemos, desde mucho tiempo se encuentra asociada con la pobreza y la mendicidad.

 

Tener el kit perfecto para el bebé, demuestra entre otras cosas la capacidad económica de la familia. Pero, ¿cómo se atiende a los bebés en otras culturas? ¿Tanto dinero hace falta para hacerles felices?

 

Lo que sorprende siempre a los occidentales que visitan los países donde reina la pobreza material, es la sonrisa y alegría de los chiquitines: parece que no les afecta no tener de todo. Son pobres… pero ricos en lo más importante: las relaciones humanas. Y mirando en nuestro Occidente rico y lleno de confort, nos encontramos con muchos niños inseguros y agresivos. ¿Dónde está el secreto?

No pretendo tener la única respuesta a este fenómeno, pero consultando algunos apartados de dos libros siguientes, cuya traducción del francés la hace Yolande Thomé, Sexóloga Clínica y de la Salud, podemos encontrar algunos elementos de respuesta.

 

Libro: “Bébés du monde” de Béatrice Fontanel y Claire d’Harcourt.

 

“Encajado contra el armazón de la espalda o contra la cadera de su madre, acunado en el hueco de un paño o en un portabebé en piel – a menudo hecho con el animal sacrificado con ocasión de su “bautismo”-, el bebé africano va a poder afrontar el mundo con suavidad, acurrucado contra su madre como si estuviera en su vientre. El portabebé mismo está cargado de símbolos en relación con la maternidad: en Ruanda, la misma palabra se emplea para designar la placenta y la piel de cordero dentro de la cual se coloca al bebé. Para los Dogos en Malí, las telas para llevar a los niños están hechas de bandas de tela teñidas en azul índigo que evoca el líquido amniótico.

 

 

Esta relación se encuentra en numerosas regiones del mundo: así, para los Incas de Colombia, tejen en la tela destinada a sostener al niño símbolos que representan la placenta. 

 

 

 

 

El capuchón de la chaqueta de la mujer Inuit dentro de la cual lleva a su bebé, completamente desnudo, esta calentito contra el cuerpo de su madre y recuerda directamente el útero.

 

 

 

 

 

La red dentro de la cual se lleva al niño en Nueva Guinea que, como el útero, se estira o estrecha según la posición del niño.

 

 

 

 

 

 

Para los Matiz en Amazonia, para cada niño de pecho se teje un nuevo portabebé con las fibras del cogollo de una palmera, los portabebés son a menudo objetos muy importantes y personales, que se utilizan raramente para dos niños. 

 

 

 

Libro: « Moeurs et sexualité en Océanie », Margaret Mead, Ed. Plon, 1963 (Acerca de la primera infancia en los Arapesh, tribu del norte de Nueva Guinea).

 

“¿Cuales son los factores determinantes de su primera educación que lo grabarán como un ser en paz, satisfecho de su suerte, ignorando la agresividad y los celos, como un ser bondadoso, tierno y confiado? (…) Durante sus primeros meses, el niño no se queda nunca alejado de los brazos de alguien. Cuando la madre se desplaza, lleva a su niño de pecho en una bolsa de red con el asa tendida sobre su frente o en bandolera en una tela de corteza (…) Si está nervioso o agitado, se lo lleva siempre en bufanda para poder darle el consuelo del pecho lo más rápido posible. Un niño que llora es una tragedia que hay que evitar a toda costa.”

 

Como podemos observar, en otras culturas, el “porteo” es una costumbre alrededor de la cual se desarrolla un universo simbólico, lo cual da testimonio de la importancia que se le concede.

 

Los bebés están la mayor parte del día a cuestas de alguien, amarrados a la espalda o barriga de la madre, hermana. Los bebés acompañan siempre a sus cuidadores en sus actividades diarias y nunca se dejan solos. Se percibe el portabebé como una prolongación del útero materno, como una bolsa intermedia entre la vida intrauterina y la vida autónoma. Con la misma función que la bolsa de los canguros.

 

Ofrecer al bebé una envoltura que comulga con las formas de su cuerpo le da seguridad. Estar pegado al cuerpo de su cuidador le permite sentir el olor, el calor, los latidos del corazón, los movimientos del cuerpo. Seguridad, tranquilidad, intimidad. El mejor cóctel para sentirse bien, para disfrutar del cuerpo suyo y del otro, para la autoestima, para sentirse mecido, para desarrollar el placer global de su cuerpo. Para su desarrollo afectivo, relacional y sexual. ¿Y si una mayor intimidad da una mayor libertad? Llevar con frecuencia al bebé hace que tan solo respondamos a su necesidad natural de proximidad y de contacto corporal.

 

Las diferentes formas de llevar cargado a un bebé van desde el uso de una sábana, chal o pedazo de tela, hasta mochilas de fabricación en serie. Todas estas prendas para portar el bebé, tienen aspectos morfológicos y emocionales que argumentan su adecuado uso. Entonces, tenemos que su cadera se beneficia de la posición en “rana” para desarrollarse. La posición “en rana” consiste en tener las piernas bien abiertas y las caderas y rodillas bien doblada. Es una de las posiciones que se utiliza cuando esta portado. Esta posición, asegura que la cabeza del fémur quede completamente encajada dentro del acetábulo (hueco de la articulación) de la cadera. Incluso cuando ésta es un poco plana, con esta posición aseguramos un correcto desarrollo de la articulación. Se recomienda para bebés recién nacidos hasta los 3 meses de edad, manteniendo guardadas las piernas dentro del portabebé, ojalá un fular elástico o bandolera de anillos.

Su columna se desarrolla y estira en tres fases durante el primer año, siguiendo la musculatura del tronco de arriba hacia abajo (vértebras cervicales, dorsales, lumbares). Entonces es inútil preocuparse que el bebé desde su nacimiento esté con la columna bien recta, apoyada sobre un colchón.  Ya llegará el día, cuando se ponga de pie, que se estiren sus vértebras lumbares. Los portabebés ergonómicos se adaptan a esta forma en “C” de la columna de los recién nacidos. Dormir en hamaca también.

Si la alimentación, el calor y un sentimiento de confianza son esenciales para un desarrollo neurológico saludable, no hay que olvidar la importancia de una actitud positiva y estimulante. En primer lugar, cabe citar la estimulación mediante el lenguaje. Se ha demostrado que los niños a los que sus padres les hablaban mucho tienen un coeficiente intelectual más elevado que aquellos a los que se habla poco. Para los niños, con el nacimiento comienza una fase extremadamente importante de su vida; una fase en la que son expuestos a estímulos visuales, acústicos, lingüísticos y otros, que cimientan las bases de su futuro desarrollo.

Con el porteo, el niño siente la seguridad y el amor que tanto necesita para crecer de forma saludable, tanto física como psicológicamente. Esto le permite desarrollar su confianza primitiva. Ahora puede dedicarse a desarrollar su cerebro: es decir, aprender. Sus sentidos son estimulados en todo momento: escucha, siente, huele, y ve cada vez mejor; está constantemente en movimiento, lo que permite que sus conexiones neuronales se realicen de manera óptima.

 

El movimiento, al igual que el hecho de ser acunado, es una necesidad natural. Se sabe desde la noche de los tiempos, que lo que mejor calma a un bebé es ser acunado y arrullado. Se han construido magníficas cunas pero la más eficaz sigue siendo el cuerpo humano. Al portar a un bebé, éste es acunado todo el tiempo, lo que influye sustancialmente en su desarrollo físico y neurológico. Todos saben cuánto les gusta a los niños el movimiento, cómo les gusta balancearse, ser levantados por los aires. Los niños aprenden mejor y más rápido cuando están en movimiento, cuando se balancean. (Antes se pensaba que había que obligar a los niños a estarse quietos para que pudieran concentrarse, de ahí es que surge el diagnóstico de hiperactividad y surge la cura: Ritalina).

 

El bebé, dejado solo, siente la soledad como un abandono, lo que le provoca terror y llanto. Para el bebé, estar solo significa la muerte. Por sí solo, no se puede valer, depende totalmente de los adultos que lo cuidan. Encontrarse solo es para él encontrarse en peligro, sin capacidad de defenderse si fuera necesario. No recibir atención a sus necesidades de proximidad y seguridad genera en el bebé una ansiedad vital.

 

Para ello, la tela portabebé: tipo fular, pouch, bandolera de anillos o mei tai, es un instrumento ideal (para adquirir fulares elásticos, rígidos y bandolera de anillos, has click en “PRODUCTOS”). Al portar al bebé en una tela de estas, la madre puede ocuparse de sus labores domésticas y, en algunos casos, profesionales. El bebé seguirá estando en movimiento y será acunado siguiendo el ritmo habitual al que ya estaba acostumbrado antes de nacer.

 

Otros de los tantos beneficios de portar al bebé en una tela, son:

 

Puede aliviar los cólicos del lactante.

 

Portarlos en una postura vertical reduce los problemas de reflujo.

 

Es idóneo para practicar el método canguro, aportando todas las ventajas que este proporciona tanto para los prematuros como para cualquier recién nacido: regula la temperatura del bebé, favorece el ritmo cardíaco, reduce el estrés, fortalece el contacto íntimo entre madre e hijo y algo muy importante, favorece la lactancia materna, y la prolonga, además que estimula la producción de la leche.

 

Concede al porteador libertad de mover ambas manos y le permite desplazarse con facilidad mientras transporta al bebé en contacto con su piel.

 

La intimidad entre madre e hijo es mucho mayor. El instinto maternal se basa en una serie de hormonas (como la prolactina y oxitocina) que deben ser estimuladas bastante a menudo (aproximadamente cada 20 minutos). La presencia continua del bebé hace que el sistema biológico permanezca alerta y activo. Cuanto más alto y estable sea el nivel hormonal, mas fácil será la crianza, y más segura se sentirá la madre porque conocerá mejor a su hija o hijo.

 

Al recordar al bebé la sensación de cuando estaba en la barriga, reduce su nivel de estrés y se siente más arropado.

 

Los bebés lloran mucho menos y están menos nerviosos. Según , una reducción del 43% durante el día y un 51% por la noche.

 

Duermen con más facilidad y durante más tiempo, estimulando la presencia de la hormona del crecimiento.

 

Los niños cargados en brazos acostumbran a ser más independientes y tener mayor autoestima, ya que sus necesidades se han cubierto sin demora.

 

El balanceo y la estimulación del movimiento incrementa su desarrollo neuronal.

 

Cuando el adulto habla con otros, el bebé puede formar parte de la conversación, incrementando sus oportunidades de socialización y aprendiendo a escuchar.

 

Al perder menos energía llorando para solicitar sus necesidades ni calmarse solo, puede invertirla en aprender de su entorno y mejorar su desarrollo. Con el portabebé puede elegir si mirar a su porteador o a cualquier lugar en unos 180 grados. Así, la habilidad de elegir mejora su aprendizaje.

 

La depresión postparto se detecta mucho menos en madres que llevan a sus hijos. La frecuente estimulación hormonal que llevar al bebé, permite que la madre tenga un nivel alto y constante de hormonas que la tranquilizan.

 

Cuando llevas a tu bebé con un portabebé ergonómico que respeta su fisiología éste se encuentra en un... "Útero con vista panorámica", ¿hay algo mejor para un bebé?

 

Citados todos los beneficios de portar a nuestros bebés, es necesario resaltar la importancia de enseñar a los cuidadores y padres a utilizar de manera adecuada los portabebés, para seguridad de los niños y los adultos. Muchas veces, los portabebés que compran los padres son seguros y bien confeccionados, pero los padres son los que no los saben utilizar haciéndolos inseguros para sus hijos e incómodos para ellos.

 

Por este motivo, sobre todo para la posición de acunado dentro del portabebé hay que tener en cuenta normas muy importantes:

El bebé debe quedar como se alza cómodamente en los brazos del cuidador. A la altura del pecho, contra el cuerpo del adulto; si está en posición vertical, el bebé debe quedar entre los dos pechos de la madre (su cabeza) y el nivel del ombligo.

 

 

 

 

 

El bebé debe quedar tan cerca que pueda ser besado con comodidad. Esto indica que la cabeza puede ser besada inclinando el adulto su cara sin tener que levantar al bebé hacia arriba.

 

 

 

El bebé debe quedar sujetado fuertemente contra el cuerpo del cuidador. Cuando el cuidador se inclina hacia adelante o hacia abajo o gira hacia un lado debe haber solo un espacio pequeño entre el bebé y el cuerpo del adulto. No se debe sentir inseguridad al hacer estos movimientos ni tener que sujetar al bebé con las manos.

 

 

 

 

 

El bebé debe tener contacto visual con el cuidador. La cara del bebé debe estar visible. La cara no debe estar totalmente cubierta para estar revisando cómo se encuentra el niño, poder reaccionar en caso de alguna situación.

 

 

 

 

El cuidador no debe sentir dolor de espalda. Si el cuidador siente dolor de espalda baja o de cuello, necesita ajustar mejor el cargador para estar cómodo.

 

 

 

El bebé debe estar fresco en su temperatura corporal. Dependiendo de la tela con la se confeccione el portabebé que se esté utilizando, se debe tener en cuenta el uso de cobijas adicionales cuidando que el bebé no sude; hay que tener en cuenta que el contacto corporal con el adulto genera calor, entonces, adicionalmente se debe cuidar la generación de calor con cobijas o sleepings bags. Recuerden que se pierde calorías con frío y con exceso de calor por medio de la sudoración.

 

 

El bebé debe estar con las piernas en posición de rana si está en vertical. Si el bebé es portado en posición vertical contra el cuerpo del adulto, es necesario que sus piernas estén flexionadas (caderas y rodillas en flexión) y la tela del portabebé sobre toda su pelvis hasta el pliegue debajo de sus rodillas; garantizando la protección de sus genitales.

 

 

 

No se debe llevar al bebé mirando hacia afuera. No respeta la posición correcta de la espalda y cadera del bebé, al contrario, fuerza la posición empujando al bebé hacia delante. El bebé puede llegar a ser sobre-estimulado y cuando quiera descansar, no podrá incorporarse contra el cuerpo del adulto para contener su cabeza.

Siguiendo los beneficios del porteo y recordando las implicaciones positivas que esto trae para el bebé, con respecto al vínculo afectivo, en la noche debemos seguir propiciando un ambiente lo más parecido al útero materno. Entonces, para éste fin surge el maravilloso COLECHO.

 

Podría afirmar, que, el Colecho se convierte en el Porteo nocturno.

 

El Colecho:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

se define como Co (compartir) lecho (cama); compartir la cama con el bebé.

El colecho es una práctica orgánica de muchas especies, creo que de todas, siempre y cuando tengan las características que se describieron al inicio de éste texto: vulnerabilidad, condición de prematuridad. Frente a éstas características, podemos describir las siguientes normas de seguridad y posteriormente entender los beneficios y las desventajas

 

Normas de seguridad para llevar a cabo un Colecho saludable para la familia

 

 

Tener una cama tamaño Quinn o King para que los padres puedan moverse con libertad sin miedo de aplastar el bebé.

 

 

 

 

Si se tiene una cama de un tamaño menor, se puede mandar a hacer una pequeña prolongación de la cama de los padres, con tres barandas. También usar una hamaca de bebé al lado de la cama de los padres, solo para menores de tres meses (para adquirir algun tipo de colecho haz click en “PRODUCTOS”).

 

 

 

 

 

Se puede usar una colchoneta con hendidura para que el bebé tenga un espacio propio, con cobijas propias. No usar las mismas cobijas de los padres.

 

 

 

Correr la cama contra la pared y ubicar al bebé al lado de la madre, facilitando el amamantamiento, que no se caiga de la cama y el contacto corporal entre la pareja.

 

Usar un colchón semi-ortopédico (evitar colchones muy blandos).

 

Evitar tener almohadas, cojines o peluches cerca al bebé.

 

 

Si se es fumador, NO compartir la cama con el bebé. Recordemos que el cáncer de piel es el de mayor incidencia en los fumadores y las personas que tienen contacto físico con ellos.

 

 

 

No compartir la cama con el bebé si se ha consumido bebidas alcohólicas, drogas, somníferos y/o medicación que altere el nivel de conciencia. Se debe estar con los 5 sentidos en excelente estado. Inclusive la marihuana altera la atención.

      

Si se está en sobrepeso, NO compartir la cama con el bebé porque incrementa el riesgo de aplastamiento y se tiene alterado el sueño.

 

 

Mantener la cara del bebé descubierta. Se debe poder ver el bebé.

 

Llevar al bebé a su cuna a realizar sus siestas de día, para crear un vínculo saludable con ese espacio.

 

 

 

 

Compartir la cama con el bebé siempre y cuando sea de mutuo acuerdo con la pareja.

 

Encontrar espacios distintos, si se requiere, para tener sexo con la pareja.

Beneficios de la práctica del Colecho:

 

Algunos estudios demuestran que el bebé que duerme con su madre, alcanza un sueño más profundo y calmado y amamantan cada vez que lo requieren. Cuando se despiertan lo hacen por periodos cortos, permitiéndole a la madre mayor descanso.

 

La madre puede responder más rápidamente frente a las necesidades de su bebé, teniéndolo muy cerca, sintiéndolo. Por esto, el bebé llorará menos y su nivel de estrés será menor.

 

Refuerza el vínculo afectivo entre los padres y el bebé.

 

Estudios revelan que quienes experimentaron colecho en la primera infancia, de adultos tuvieron mayor autoestima, autocontrol, seguridad en sí mismos, tolerancia al estrés, optimismo y felicidad.

 

Teniendo el bebé mejores hábitos del sueño y menor estrés, inmediatamente se disminuye el riesgo de la muerte súbita infantil.

 

Reduce el riesgo de que el bebe sufra hipoglucemia.

 

Exige a los padres aumentar la creatividad frente a la sexualidad, sacando el sexo solo de la cama.

 

Antes de describir las desventajas del Colecho, quisiera recordar que, si se siguen las normas de seguridad del colecho, los riesgos que se enumeran a continuación disminuyen de tal manera que podríamos quedar sin desventajas.

 

Desventajas del Colecho:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Podría haber un riesgo de asfixia o aplastamiento del infante.

 

La relación de pareja se puede ver afectada por la separación de los cuerpos, al ubicar al bebé en el medio.

 

Otras investigaciones han revelado que al dormir con los padres, podría acarrear diversos problemas de sueño para el hijo, dormirían menos tiempo, tardarían más en conciliar el sueño, y se despertarían más en las noches.

 

Al ir creciendo el bebé, para algunos padres se vuelve intolerante las patadas, movimientos bruscos y respiración fuerte.

 

Algunos padres opinan que es anti-higiénico dormir con los bebés.

 

No es aconsejable para niños menores a un año de vida, ya que aumenta las probabilidades de la muerte súbita.

 

El bebé puede caerse de la cama, no se debe dejar solo allí.

 

Como no es una cama para bebés, algunas mascotas u otros niños pueden subir allí y poner en riesgo la vida del bebé.

 

Como el bebé se despierta más porque huele constantemente a su madre, es más demandante para ella.

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