Soy una mujer alegre, me gusta trabajar en equipo, en clan, creo en la eficacia de las redes, de los tejidos. Por esto, Parto ConSentido es una organización fundada por mí como Partera Urbana C, pero nutrida inmensamente por el trabajo colectivo de unas Doulas Prenatales, de parto y Post-parto y otra partera co-equipera. Todas ellas desarrollando el rol de madres y encaminadas en el proceso de preparase para ser parteras.

 

Nuestra organización, es un espacio dedicado al servicio de la conciencia, de la responsabilidad y del amor. Trabajamos para acompañar procesos de vida, tales como el momento pre-concepcional embarazo, parto, post-parto, crianza, periodo menstrual, abortos, y anticoncepción, herramientas terapéuticas que sostengan partos del alma.

Queremos recordarles a todos los seres humanos que la construcción de la psique se da desde la vida intrauterina. Que la información que un bebé recibe a través de las células de la madre traducido en emociones, alimento, oxígeno, pensamientos, se convierten en la base en donde se cimienta ese ser, el resto de sus días.

 

Nacer en un ambiente amoroso, respetuoso, cálido, silencioso, y permitir que no se nos separe de nuestra madre, convierte el miedo primitivo que todos traemos, en confianza primitiva. Tenemos la posibilidad de vivir en un miedo perpetuado o en una confianza latente, que nos permita o no, relacionarnos con firmeza. 

¿CÓMO ME CONVERTÍ EN PARTERA Y DOULA?

Yo soy madre hace  13 años de lo cual recojo mi  Master de embarazo consciente, parto en Casa y Crianza Natural. Soy hija de unos padres, que por su juventud en el momento de concebirme, y parirme, se vieron obligados a vivir una crianza abandónica, la cual me ha enseñado muchas cosas que hoy me fortalecen como mujer, pero que siempre quise no repetir con mis hijos.

 

Mi instinto materno estuvo siempre muy activo, quise ser madre desde que tengo uso de razón, una madre consentidora, presente, compinche, amiga de mis hijos, pues por fortuna, gracias a esa juventud de mis padres también me nutrí de eso último.

 

A mis 21 años de edad, me fui a Estados Unidos buscando vivir el amor con un hombre que había conocido meses atrás, estar allá unos seis meses y estudiar inglés era mi plan. Pero la vida tenía otro plan para mi, que muchos años solo recordé como muy mala experiencia, pero que al pasar el tiempo, durante una entrevista que me estaban haciendo, recordé cuál había sido el propósito real de haber ido a dicho lugar: ser Doula de una mujer mexicana enlistada en la Naval de Jacksonville, cuyo esposo estaba en Afganistán hacía seis meses, él no iba a poder estar en el nacimiento de su hija. Samantha, una mujer sola en ese país, embarazada y viviendo en un mundo bien masculino, la milicia. Yo, habiendo llegado a un país lejano en busca del amor, me había encontrado con un hombre maltratador y un poco esquizoide.

Nos hicimos amigas, yo iba a cocinarle, a hacer compras para la llegada de su hija, hacíamos ejercicio, descansábamos, leíamos. Un día, ella tomó mis manos, y mirándome a los ojos me preguntó: “¿podrías filmar mi parto para mandárselo a mi esposo al barco?”. Algo dentro de mí hizo “clik”, y sin dudarlo acepté.

Hubo una falsa alarma de parto, nos fuimos en la madrugada de un sábado a la Clínica pero cuando llegamos, la examinaron y no había comenzado aun su parto… años después entendí que estaba en pre-parto.

Nos fuimos a su casa, pues me pidió que durmiera con ella, se sentía vulnerable y sola. Así pasaron dos días y en la tarde empezaron las contracciones. Nos fuimos a caminar, comimos algo rico, respiramos muchas veces juntas, hasta que decidimos que ya era hora de irnos. 

Llegamos y en una habitación estuvimos 8 horas haciendo el trabajo de parto hasta que llegó el momento, el nacimiento de la bebé. Tomé la cámara en mis manos temblorosas, mis ojos se llenaban una y otra vez de lágrimas de emoción, Samantha no me quitaba la mirada de encima, y yo desde mi alma solo le decía: “tú puedes Sam, estoy contigo, te acompaño, tienes la fuerza para parir”, y ella tomaba fuerzas y pujaba esa criaturita. Y nació….muy a las 6am pasadas, cuando el sol aparecía por la ventana. Risas y lágrimas en mi cuerpo, en mi rostro… sentía que se me estallaba el corazón. Estuve con ella ese día hasta que en la noche me fui a descansar. Al otro día la recogimos y en su casa me quedé 5 días apoyando su post-parto y lactancia.

Había llegado el momento de devolverme para Colombia, no había estudiado Inglés ni había encontrado el amor, pero sin saberlo aún, la vida me había iniciado en lo que soy hoy, Partera y Doula, mujer sabia que acompaña y está al servicio de otras mujeres y sus familias. Días después, estando en mi casa, recibí un correo de Sam:”Carolina, muchas gracias por acompañarme en lo más importante para mi vida, gracias a ti mi esposo pudo re-crear el nacimiento de nuestra hija….que por cierto, ya tiene nombre….se llama Caroline”.

 

En el año 2.005 me gradué de Fisioterapeuta de la Universidad del Rosario y Diplomada en Terapias Alternativas. Durante mi carrera y después del grado, me dedique a desarrollar un Curso Psicoprofiláctico en los domicilios de las familias y una prescripción de ejercicios a las madres gestantes. Trabajé como voluntaria en población de madres gestantes y lactantes adolescentes y primera infancia en el C.O.L de La Candelaria.

 

En marzo del año 2.008 entré a trabajar en Procrear, institución de Parto Alernativo liderada por el Md. Mauricio Espinosa, allí fui doula prenatal y de parto en casa, durante tres años, después de haber sido madre acompañada por ellos y haber parido en mi casa junto a mi familia.

En el año 2.010 conocí a Alejandra Montes, futura socia, y ahí empecé a mirar la Partería como una opción más rica en el acompañamiento que hacía hasta ese momento. Empecé un proceso autodidacta de estudios en Partería junto con Alejandra y otras dos personas; de ahí surge Artemisa Asociación de Parteras Urbanas y Unkay Gestación y Nacimiento. Desde ese año soy Partera Urbana, un término que fuimos elaborando junto a las personas con las que tejía en ese momento. Cómo desarrollar la Partería en Colombia, en las ciudad, acompañar cuerpos de ciudad, que abstraemos la mayoría de los conocimientos a través de la academia. No soy indígena, no soy afrodescendiente, pero soy una mujer que ha estudiado, ha gestado, ha parido, ha menstruado, y acompaña hoy un promedio de cuatro partos al mes.

 

He estado trabajando como Doula, acompañando nacimientos en diferentes clínicas de Bogotá, como Clínica de la Mujer, Clínica del Country, Clínica Reina Sofía y Clínica Palermo, desde hace 5 años. Realizo asesoría durante el proceso de la lactancia materna y crianza y relaciones de pareja en esta etapa de vida.

 

En el año 2.011 Doula Certificada por Doula Caribe y en el 2.012 por Dolphin Doula. Sanadora de Úteros certificada por Miranda Gray y Moon Mother (año 2.013). Educadora en Salud Materna certificada por la RELACAHUPAN (año 2014). Reflexóloga Podal (año 2014). Cofundadora de Unkay Gestación y Nacimiento y de la Escuela de Partería Urbana de Artemisa -Sanación de lo Femenino-, dos empresas que hasta el año 2014 prestaron sus servicios.

 

Durante 4 años consecutivos fuí parte de cuerpo docente del Diplomado de DoulasYoguini y Profesoras de Yoga Prenatal, que oferta Happy Yoga

 

Actualmente soy la fundadora Parto ConSentido-, hago parte de las profesoras del Diplomado de Doulas de MaternarSer, trabajo en equipo con Paola Rodríguez de Acompañando la vida. Tenemos un Curso Online "La Revolución del Amor" para familias gestantes a  través de talleres . Enseño lo que hago a otras mujeres, y cada vez quiero más tiempo para vivir, y por ésto salí de Bogotá con mi familia para habitar Minca Magdalena, en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta. Viajo dos veces al año a atender partos en casa en Bogotá, mantengo parte de mi equipo de trabajo con oyras doulas y el resto del año acompaño partos en casa en la costa caribe colombiana.

PARTO EN CASA

VIAJE SIN RETORNO - NACE UNA PARTERA

FEDERICO SALAZAR ZULUAGA

Soy una mujer que viene de un encuentro de pasión de mis padres a sus 18 años de edad; jugaban a amarse sin decisiones contundentes, jugaban con el azar. Desde ese momento todos sus esfuerzos fueron destinados a criar una bebé y aprender a ser padres, de la mejor manera, pero saltando etapas importantes de sus vidas.

Mi pareja, es un hombre que nace de un encuentro de dos seres que en un momento se amaron. Sin embargo, nunca se le comunicó al padre el crecimiento de un hijo en el vientre del amor. La madre decidió criar y levantar a una familia numerosa de la mejor manera, pero saltándose etapas importantes de su vida.

Este es nuestro origen. Esta es la base de la que hace nueve años, partimos para romper con las cadenas que cargamos de generaciones sin conciencia de procreación.

Después de vivir un encuentro armonioso en las playas de Taganga, descubrimos la intensidad del amor y sus responsables decisiones que vinieron posteriormente. Empezamos a compartir un espacio y a los tres años pensamos en la posibilidad de engendrar un hijo. Una criatura capáz de cautivar  nuestras vidas, era el convertirnos en padres, convertirlos en abuelos, en tíos en padrinos, en primos. Bueno, era una decisión que afectaba de alguna manera nuestro nicho y entorno.

 

Entramos en un viaje de ideas y sueños, visualizaciones y proyecciones. Aterrizamos en un primer campo, limpiarnos físicamente para darle la mejor estadía en nuestro vientre. Todo era “nuestro” no “mío”.

El ejercicio, la alimentación viva y la desaparición de anticonceptivos hormonales, fueron algunas de las tantas cosas que cambiaron para el proceso. Pasó un año y entonces llegó el momento de los cálculos de la luna. Que cada 28 o 30, que entonces en la mitad más o menos. En Mayo de 2007 fusionamos nuestros cuerpos con todo el amor, y al mes un atraso de la luna de ocho días. La compra de una prueba, la más costosa para no dudar, pero las rayitas azules nos mostraron una negativa a nuestra búsqueda de un nuevo ser.

 

Esperamos ansiosos el otro mes. El 14 de Junio del mismo año, volvió a surgir un momento de pasión y la visualización del ser amado. El 30 de Junio hicimos la compra de otra prueba. Las rayitas desbordaban un ¡¡¡¡ sí sí sí !!!!!. Estábamos embarazados !!!!.

Comenzamos a sentir todos los cambios, mareos juntos, antojos juntos, vómitos matutinos un día yo, otro él. Éramos uno solo gestando al bebé. Todo era maravilloso, la barriguita crecía mágicamente y la felicidad nos rebosaba por los poros.

Además de todo, queríamos escoger una alternativa gentil para el nacimiento de nuestro hijo,  Federico Salazar Zuluaga. No queríamos una helada clínica, muchas madres pariendo a gritos sin una mano cálida que apretara la mía.

Encontramos una institución guiada por un médico ginecobstetra, una enfermera y su doula, quienes nos ofrecieron prepararnos con ellos para recibir a Federico en nuestra casa. Fue maravilloso escuchar su propuesta, podíamos escoger a quienes iban estar presentes apoyando el nacimiento, no iban a utilizar medicamentos que redujeran el dolor o precipitaran las contracciones y llevaban una piscina inflable para utilizar el agua caliente como medio amable para el proceso de expulsión del bebé y la placenta.

 

Empezamos con el programa a las 20 semanas de gestación y recibíamos una guía de ejercicios y talleres sobre la respiración como mecanismo de conexión con nuestro cuerpo y emociones, la lactancia como alimentación de amor, posiciones para el pujo y manejo de las contracciones, signos y síntomas del inicio del trabajo de parto, nutrición durante el embarazo, y otros temas de interés para todas las parejas que empezamos el camino de la crianza.

Todo fue espectacular, Juan, mi esposo, hacía ejercicios conmigo en casa, meditábamos juntos, respirábamos en un unísono, visualizábamos nuestro canal de parto, escribíamos, cantábamos, pintábamos, hacíamos fiesta alrededor de todo lo que sucedía entorno a la gestación.

 

El sábado en la noche, después de estar en la celebración del cumpleaños de una amiga de mi mamá, y haber bailado hasta el cansancio música de tambores y gaitas, comenzaron las contracciones cada 10 minutos de manera muy regular. Antes había sentido ya eso, pero eran esporádicas en el día… ésas ya eran con una frecuencia que llamaron mi atención. La sensación era de expansión y retracción de mi panza y en el fondo un cólico, como los que tenía en cada venida de mi menstruación. Como en la fiesta había comido una cantidad desmesurada de sushi vegetariano, lo primero que pensé era que la llenura hacía que mi útero se quejara, entonces al llegar a mi casa, mi compañero me preparó agua con anís y canela….pero la sensación de contracciones seguía cada 10 minutos.

Me puse la pijama y nos metimos en la cama y cometimos el error de estar despiertos toda la noche contabilizando las contracciones, esperando a que llegaran los famosos cada 3-2 minutos para llamar al médico. Pero eso nunca sucedió. Lo llamamos en la mañana y él nos recomendó salir a caminar, tomarlo con calma, descansar y bañarme con agua calientita. Hicimos todo lo que nos dijo, hasta decidí pasar por la sala de belleza a que me arreglaran mis uñas de los pies y las manos, en cada contracción la manicurista paraba y yo respiraba profundo haciendo que todos detuvieran sus actividades, luego, todos retomábamos la conversación.

 

Estuve almorzando donde mi mamá y salimos al parque a caminar y cuando traté de hacer círculos con mi pelvis, el dolor fue muy intenso, no podía moverme muy bien. Ya eran las 3pm del domingo, y mis contracciones seguían cada 10-12 minutos, no sentía que se intensificaban ni se acortaban en frecuencia….pero no me inquietaba, sentía que así era, realmente confiaba tanto en que iba a parir, que nunca se me atravesó por la cabeza no poderlo hacer.

Llegó la noche, y el cansancio y sueño se hacían notar, se me cerraban los ojos en cada descanso de contracción. Otra vez para la cama y ahí sí….dormía profundamente entre contracciones y lo más agotador era soñar que paría una y otra vez… parí como 200  Federicos en mis sueños…jajajajajaja. Juan durmió toda la noche, ya no lo despertaba para tomar la frecuencia y demás, pero hacia las 4am del lunes 25, sentí que iba aumentando la frecuencia de las contracciones y la intensidad también. Ya no soportaba el dolor acostada. Entonces cambié de posición, me senté a esperar que amaneciera y desperté a Juan. Yo había tomado el tiempo de las contracciones durante dos horas y eran cada 4-5 minutos….por fin!!!!! Nos levantamos, llamamos al médico y él nos sugirió darnos una ducha larga con agua bien caliente, cuando me senté en el inodoro, en mi ropa interior estaba mi tapón mucoso, por fin!!!!, otra señal que avanzaba ese largo proceso. Entré a la ducha y recuerdo que en cada contracción me empinaba en la punta de los dedos de los pies, sentía que así me dolía menos. La panza se ponía cuadrada, deforme, muy chistoso.

Llamé a mi madre para que se fuera para mi casa, ella llegó hacia las 7:30am, con mis hermanos, el dolor incrementaba pero la frecuencia otra vez empezó a ser cada 8-10 minutos. Me inquietaba ese comportamiento, pues sentía que si todavía tenía los primeros cms de dilatación, mi cansancio me iba a vencer.

El médico llegó hacia las 8:30am, me hizo un tacto y ohhh sorpresa….estábamos en 8 cms!!!!!!! Me volvió el alma al cuerpo, y como una inyección de fuerza sentí que entraba por mis venas las paridoras de mi familia, seguí respirando cada vez más profundo. El ambiente se empezó a adecuar para el parto en agua. 

Mi madre me consolaba diciendo cosas maravillosas a mi oído, me susurraba los secretos ancestrales, me inyectaba su fuerza, la de mi abuela que estaba en la terraza orando. Mi hermana masajeaba una y otra vez mi espalda, sintiendo cómo se abría camino su sobrino.

 

¡¡¡ Había tiempo y espacio para reír, para llorar, para gritar, para exhalar la vida !!!

 

Pujamos todos, sentimos una a una las contracciones de mi útero, dilatamos en grupo, y finalmente, Federico asomó su cabeza envuelta en la bolsa llena de líquido amniótico, a las 2:08pm. Sentí cómo nos separábamos desde nuestras entrañas, cómo él comenzaba a ser él, oímos sus gritos profundos mostrándonos la primera utilización de los pulmones, nació con un color violáceo y apenas lo escuchamos, su piel se tornó rosada llena de sangre suya. Lloré, reí, descansé. Nos besamos y dijimos cuánto nos amábamos. Juan me agradeció mil veces mi valentía, mis deseos gigantes de seguir adelante a pesar del cansancio y dolor, a pesar de las muchas horas de espera.

 

Amamos cada vez más ese momento, la llegada de Federico, las lágrimas y palabras de aliento de mi madre, su abuela desde ese momento. Federico pudo esperar junto a nosotros el momento adecuado para separarse físicamente de mí. Dejó de latir el cordón umbilical y Juan tomó las tijeras, le dio la bienvenida a este mundo, a la familia, le deseamos libertad para su alma, prometimos siempre estar con él en la felicidad y en la tristeza. Y así pudo buscar la calidez de mi seno para alimentarse con tranquilidad mientras todos nos deleitábamos con la perfección de la naturaleza.

 

Toda esta historia es nuestra vida de familia, es la mejor decisión que hemos podido tomar, Federico es un ser maravilloso, la crianza ha sido muy fácil, la conexión es tal que él nos a guiado para saber qué hacer en cada momento. Su salud es espléndida, y su desarrollo adecuado para su edad. Ahora tiene casi 7 años y soy una madre feliz, somos unos padres comprometidos con nuestro hijo. Lo nutrimos a cada segundo con amor, ternura y tolerancia.

Después de estudiar y vivir esta experiencia interminable, hoy en día me dedico a acompañar gestaciones y nacimientos desde la sabiduría ancestral y elementos básicos de medicina moderna, soy Fisioterapeuta, Partera, Doula, Educadora en Salud Materna y madre, soy mujer.

Nada se puede comparar con toda esta experiencia, ojalá todas las familias pudieran tener conciencia de procreación, de esa manera podríamos contribuir a construir un planeta y dejaríamos de traer seres al mundo sin desearlo.

Amemos a nuestros hijos, forjemos unos niños felices.

 

CAROLINA ZULUAGA TÉLLEZ

 JUAN FERNANDO SALAZAR VÁSQUEZ

 FEDERICO SALAZAR ZULUAGA