¿QUÉ ES EL POSPARTO?

*EL SIGNIFICADO DEL POST-PARTO PARA EL DESARROLLO PERSONAL

 

La reproducción de la especie humana permite el mayor intercambio de material genético, esencial para crear la variedad de individuos que forman la especie. Cada uno de nosotros es la expresión de una combinación de genes única, la que interactúa con un ambiente que es percibido en forma diferente por cada individuo. En esta interacción se desarrolla la identidad de cada uno de nosotros.

 

Idealmente, a lo largo de este proceso de desarrollo, crecemos como personas y aprendemos a expresar plenamente nuestro potencial genético. El éxito de este proceso de crecimiento personal depende en gran medida de la calidad del cuidado que recibimos en cada etapa de nuestro desarrollo. Las etapas más tempranas de nuestra vida son especialmente importantes. Lo que pasa con cada niña o niño en el período post-parto condiciona en gran medida lo que será su vida y sus posibilidades futuras, tanto desde la perspectiva de su salud física y psicológica como de sus posibilidades de desarrollo pleno.

 

Nuestro crecimiento requiere que cada uno de nosotros sea visto y apreciado como el ser único que es y que nuestras necesidades, sentimientos e ideas sean acogidas y respetadas por aquellos que nos rodean.

 ¿QUÉ ES EL PERÍODO POST-PARTO?

 

Durante el embarazo, la madre y el niño/a están íntimamente ligados y la placenta es el órgano que se encarga de la transferencia de sustancias nutritivas, hormonas y factores inmunológicos, así como del intercambio de gases. La sobrevida y crecimiento intrauterino dependen de la función placentaria normal.

 

El período post-parto es la etapa de transición en que la madre y su hijo/a pasan de esta estrecha relación que hay durante el embarazo hacia un período de mayor autonomía para ambos. En este período ocurren cambios importantes en la fisiología de la madre, hasta que retorna a una condición semejante a la que tenía antes del embarazo.

Este período es esencial para el desarrollo de hijas e hijos, para la recuperación de la madre, para el aprendizaje de las funciones parentales y para que se establezca el vínculo afectivo entre los recién nacidos y sus padres.

       DURACIÓN DEL PERÍODO POST-PARTO:

 

No hay consenso entre los y las profesionales de salud en cuanto a la duración del post-parto y lo que implica este período para la madre y el niño/a. Se define de diferentes maneras, basadas en razones biológicas o administrativas según los servicios que se prestan en esta etapa.  Para algunos, hablar de post-parto se refiere sólo a los primeros días, mientras la mujer está aún bajo la influencia del parto mismo. Algunos lo restringen al tiempo en que la madre está aún hospitalizada (puerperio inmediato) o a la primera semana (puerperio temprano). Otros extienden el concepto de post-parto a las primeras cuatro o seis semanas (puerperio tardío) que es el tiempo necesario para que se produzca la involución completa de los órganos genitales y el retorno a una condición anatómica similar a la etapa previa al embarazo.

Tampoco está claro para las mujeres cuánto dura esta etapa de su vida reproductiva. Muchas piensan que se trata de los días que necesitan para volver a desarrollar sus actividades habituales. Otras lo limitan al período en que mantienen abstinencia sexual o hasta cuando se sienten nuevamente normales. Por la influencia de los servicios de salud, algunas creen que termina cuando les dicen en el control de puerperio que todo está normal. Nos parece necesario presentar una definición más amplia de la duración del post-parto, que incluya los aspectos biológicos y psicosociales que caracterizan este período.

 

Si bien la madre experimenta la recuperación de su aparato genital en las primeras semanas, no pasa lo mismo con los aspectos fisiológicos, endocrinos y nutricionales. Mientras una mujer está amamantando, permanece en un estado endocrinológico muy diferente al del embarazo y que difiere también de su condición previa al embarazo. Al mismo tiempo, se mantiene una demanda nutricional semejante a la del embarazo debido a la secreción de leche. Además, su forma de vida experimenta cambios profundos en relación a las demandas de afecto y cuidado del niño/a. Por eso, nos parece que:

 

Debe considerase como post-parto todo el período que la madre necesita para recuperar la condición endocrina y nutricional que tenía antes de embarazarse y toda la etapa de transición en que el niño o niña es tan dependiente de la madre. Este período es variable y puede durar algunos meses y aún más de un año si la lactancia es prolongada.

 

 

Por ejemplo, hay una pérdida de calcio en los huesos o pérdida de masa ósea durante el embarazo y la lactancia. Esta pérdida se recupera entre seis y doce meses después del destete, siempre que la madre reciba calcio suficiente en la dieta.

Durante toda esta etapa la madre requiere cuidados especiales, nutrición adecuada a los requerimientos y apoyo del personal de salud. Por otra parte, sabemos que el niño/a es más vulnerable a las carencias nutricionales o afectivas en los dos primeros años de vida, especialmente en los primeros meses, por lo que también requiere atención especial.

La madre y su recién nacido/a siguen estrechamente ligados entre sí durante el período post-parto. La glándula mamaria reemplaza muchas de las funciones de la placenta, tanto nutricionales como inmunológicas y endocrinas por lo que la lactancia es muy importante para la salud y el desarrollo del recién nacido.

 

La primera etapa:

Los cambios que experimenta la madre en la primera etapa post-parto permiten que se establezca la lactancia y facilitan su recuperación fisiológica:

 

Durante los primeros días después del parto desaparecen de la circulación materna las hormonas que se producían en la placenta durante el embarazo y que mantenían inhibida la secreción de leche.

 

Se producen grandes cantidades de prolactina (la hormona encargada de estimular la producción de leche) y de oxitocina (la hormona responsable de hacer salir la leche durante la succión, de estimular las contracciones que facilitan la involución uterina, y de forjar el apego entre madre y bebé).

 

El ovario está deprimido, ya que la hipófisis (glándula que regula el trabajo del ovario) no produce suficientes hormonas para estimularlo. Esta inhibición del ovario dura algunas semanas en las mujeres que no amamantan, quienes presentan la primera ovulación entre cuatro y ocho semanas después del parto. En cambio, en la mujer que amamanta, el ovario se mantiene inhibido por un período más prolongado que puede durar semanas o meses. Por éste motivo, las mujeres en posparto, pueden tener menos posibilidades de un nuevo embarazo, sobre todo las que están amamantando a demanda. Sin embargo, es importante evitar tomar ésta información con la intención de planificar, pues los niveles hormonales oscilan muchas veces y el cualquier momento se puede producir una ovulación y quedar embarazada.

 

Durante las primeras semanas post-parto, se producen también cambios en la anatomía del aparato genital y en la fisiología de la mujer que va recuperando paulatinamente la condición similar que tenía antes del embarazo. Su útero vuelve al tamaño de antes, los genitales se desinflaman, baja el peso corporal, se drenen líquidos acumulados, aparecen la loquia (sangrado posparto) que va disminuyendo con el pasar de los días, los entuertos (contracciones uterinas) se hacen notar en mayor medida cuando el bebé succiona el seno materno.

       CAMBIOS FISIOLÓGICOS

                 LAS ETAPAS SIGUIENTES:

 

Se inician nuevamente los ciclos menstruales, con la consiguiente recuperación de la fertilidad. La duración del período de amenorrea e infertilidad es variable y muchas veces no van de la mano, es decir, a pesar que se recupere la fertilidad a través de la ovulación, puede que no haya todavía aparición de la menstruación.

 

La madre se recupera paulatinamente del desgaste nutricional del embarazo y la lactancia. Es importante que el intervalo entre los embarazos sea suficientemente prolongado para permitir esta recuperación, como partera y madre, recomiendo un lapso de dos años entre ambos partos para que el cuerpo materno tenga la fuerza vital de sostener energéticamente y físicamente dos hijos. Esto es aún más importante en las mujeres que no tienen un buen estado nutricional y que no tienen una dieta bien balanceada.

 

Los niños aprenden a desplazarse, a hablar, a caminar y a relacionarse de modo diferente con el medio que los rodea. La madurez progresiva de sus funciones fisiológicas y neurológicas los hace cada vez más independientes. Tienen nuevas maneras de expresar sus demandas y otras personas pueden responder a ellas más fácilmente que en la primera etapa.

Desde la perspectiva psicosocial, el post-parto es una experiencia compleja para las mujeres por las demandas del recién nacido, el deseo de cumplir con las funciones maternales de la mejor manera posible (lo que compite con otras funciones de la mujer dentro o fuera de la casa) y por la inseguridad que las mujeres tienen con frecuencia acerca de la manera en que deben cumplir estas funciones maternales.

 

Con el nacimiento de un hijo, nace la necesidad de extraer el conocimiento de la intuición (instinto materno), más que de libros, consejos, opiniones o consultas a profesionales de la salud. Sin embargo, madres y padres inmersos en la sociedad de consumo, tecnocrática y urbana, pierden bastante la conexión valiosa de ésta fiel fuente de conocimiento. Con esto, quiero recordarnos que, todos sabemos cómo ser los mejores padres de nuestros hijos. El conocimiento se debe dejar salir desde adentro. Cuando castramos esto, surge más inseguridad, desconfianza, frustración, tristeza, rabia, desconcierto, y demás sentimientos que dificultan el posparto.

 

Un período de cambios

 

La mujer vive un período difícil ya que experimenta cambios anatómicos, fisiológicos, en la relación con pareja y con la familia y, en general, en la forma en que se desarrolla la vida diaria. La vida de una mujer y de una pareja jamás vuelve a ser la misma después de haber tenido un hijo/a y al hacerse cargo de las responsabilidades que eso significa. Asumir un hijo, significa asumir una nueva vida, con nuevos biorritmos y anatomías.

 

 

 

¿Cuándo voy a volver a estar como antes?

R/. NUNCA. NACIÓ UNA MUJER NUEVA, UN HOMBRE NUEVO.

En general, se producen cambios importantes en el plano emocional y cambios en los intereses y prioridades a corto y largo plazo. Esto es muy notable en las primeras semanas en que la madre tiende a tener su atención centrada en su hijo o hija y difícilmente cambia su foco de atención a otros temas. En algunos casos, las mujeres experimentan diversos grados de alteraciones psíquicas que pueden llegar a constituir un cuadro serio, como es la depresión post-parto que requiere detección oportuna y manejo adecuado.

 

Las expectativas

 

La cultura y la construcción social de lo que son los roles maternales influyen en las expectativas que tiene la mujer y quienes la rodean con respecto a su desempeño. En general, las mujeres tienen muchas expectativas con respecto a lo que significa ser una buena madre: abnegada, tierna, sacrificada, dando lo mejor de sí para sus hijos. La transición a ser madre, que ocurre en el período post-parto, es de importancia vital para ella, para su autoestima, su satisfacción personal y la construcción de una identidad positiva de sí misma.

 

Para muchas mujeres esto es una fuente de tensión, porque tienen temor a fallar y no saber cómo cuidar bien al recién nacido/a, cómo amamantarle, cómo interpretar el llanto, cómo cuidarlo si se enferma. Además, la ausencia de una red de apoyo y cuidado durante el período de posparto, empezando por la pareja, hace que toda la responsabilidad del sostenimiento del bebé recaiga sobre la mujer.

 

Algunas mujeres tienen también temor a no tener leche suficiente, ya que no saben cómo se estimula la secreción láctea ni los cambios que experimenta a lo largo del período post-parto, también por historias de su madre y/o mujeres de su entorno. Por esto, siempre es mejor tener contacto con una asesora en lactancia y no dudar en preguntar.

 

 

La relación con la pareja

 

La relación con la pareja puede cambiar, especialmente después del primer parto. En ocasiones aparecen celos por parte del padre, quien reclama a la mujer porque el niño/a ocupa todo su tiempo y lo hace sentirse desplazado a un segundo lugar.Las mujeres, en general, consideran inevitable su preocupación centrada en el hijo/a y esta doble exigencia afectiva puede ser fuente de tensión en la relación de pareja.

 

 

La participación del padre

 

Es distinta la relación de pareja cuando el padre se siente involucrado en la atención del niño/a y participa en los cuidados y manifestaciones de afecto y alegría. Esto constituye un estímulo para la mujer y hace más fáciles los cambios que se producen en la relación.

 

Las mujeres valoran mucho la ayuda y apoyo que reciben de sus parejas en esta etapa. No se trata sólo de ayuda en las tareas concretas ni de que esto beneficie solamente a la madre. Uno de los roles importantes del padre, en la crianza de sus hijos en las primeras etapas del post-parto, es la contención afectiva de la madre. Mientras más tranquila y contenta se sienta la mujer, mejor y más fácil será su interacción con su hijo/a. Así, el padre contribuye al bienestar y crecimiento de los recién nacidos, facilitando un ambiente emocional adecuado. 

 

Por otra parte, el padre tiene un papel esencial en el desarrollo psicomotor y social de sus hijos ya que él aporta estímulos sensoriales, cognitivos y afectivos que son complementarios o diferentes a los que entrega la madre. Esta variedad de estímulos enriquece el mundo interior de los niños y les ayuda a apreciar la diversidad del mundo que les rodea. Además, ambos padres perciben a sus hijos en forma diferente. Así, el niño o niña desarrolla una imagen más completa de sí, viendo reflejadas diferentes facetas de su personalidad.

 

 

 

Por otra parte, el padre y la madre representan una diferente identidad sexual y tienen diferentes perspectivas de acuerdo a su género masculino o femenino. Esto es un elemento esencial en la socialización de las niñas y los niños y en el desarrollo de su identidad como personas sexuadas. Idealmente, las diferentes perspectivas de ambos padres deben expresarse en un ambiente de colaboración, donde los conflictos se resuelvan en forma constructiva.

 

Uno de los grandes problemas en nuestra cultura es cuando el padre no participa en el cuidado y educación de sus hijos. En parte, los hombres consideran que su rol esencial es ser proveedores en lo económico y que no les corresponden a ellos las tareas relacionadas con los hijos o el hogar. En parte, las mujeres los excluyen porque sienten que el hogar es su territorio y argumentan que los hombres no saben hacerlo bien. Esta división rígida de las tareas puede crear frustraciones tanto en las mujeres como los hombres. Sin embargo, para la vida de pareja y el desarrollo de los hijos, es importante que ambos padres compartan los roles y tareas e, incluso, los intercambien con flexibilidad. Esto puede ser también un beneficio importante para el desarrollo personal de los hombres, no sólo por la satisfacción de ser mejores padres, sino porque su mundo afectivo se enriquece.

 

 

La vida sexual

 

Otra fuente de tensión para las mujeres en las primeras semanas del post-parto puede ser el momento para reiniciar la actividad sexual. Se sienten físicamente doloridas o cansadas, tienen en general, mucho temor a otro embarazo, en muchos casos experimentan escaso o ningún deseo sexual. Esto se debe a varios factores: a los cambios en los niveles hormonales, a los cambios emocionales, a la atención centrada en el hijo/a, a la falta de sueño y al cansancio. Puede haber dolor durante las relaciones sexuales, producido por la falta de lubricación de las paredes vaginales o como consecuencia de la cicatrización de la episiotomía.

Este desinterés por la vida sexual puede prolongarse por un tiempo variable.

En cambio, los hombres generalmente desean reanudar las relaciones sexuales lo antes posible, lo que provoca conflictos en la relación de pareja.

 

Después del parto, se requiere un período variable de abstinencia en la penetración. Recordemos que la energía sexual no se sostiene entre una pareja solamente a través del sexo y menos solo con un coito. La energía sexual se puede sostener haciendo contacto visual ininterrumpido por unos minutos, respirando profundamente, contactando con el alma del otro. Podemos darnos un masaje, bañarnos juntos, dormir desnudos, besarnos apasionadamente, abrazarnos por largos periodo de tiempo, consentirnos, acariciarnos. En algunas parejas, este puede estar precedido de abstinencia en las últimas semanas del embarazo, ya sea por temor de la pareja a provocar daño al bebé o por indicación médica en caso de ciertas patologías. Esta abstinencia, si es prolongada, también puede causar tensión en la pareja.

 

 

*EL PERIODO POSTPARTO Dra. Soledad Díaz Intituto. Chileno de Medicina Reproductiva. Documentos UNICEF.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS Y SOCIALES

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